Lo dulce y lo amargo de viajar y vivir solo en otro país

Hace ya varios días una de mis primas, Anto, se mudó de la pequeña ciudad de Chaco donde crecimos a otra del sur de Argentina y luego escribió en su muro algo que me llegó al alma y me hizo pensar mucho. Sin duda es un cambio inmenso en su vida y algo totalmente nuevo, vivir a tantos, a tantísimos kilómetros de su familia para lograr objetivos personales. A veces esto suele parecerle a algunas personas un tanto egoísta porque uno se va a vivir lejos para concretar anhelos personales, para obtener satisfacciones profesionales y económicas o simplemente para experimentar y andar rumbos nuevos. Claramente no debe ser fácil para los padres y familiares, sin embargo, llega un punto en que debemos hacerlo, debemos comenzar a andar nuestro propio camino, a construir ladrillo a ladrillo nuestro hogar, lejos o cerca, no sé, y eso no significa no amar a nuestros seres queridos o alejarnos de ellos (aún cuando sí lo hagamos físicamente) sino que consiste en VIVIR nuestras propias experiencias y no debemos sentirnos culpables por esto. Entonces, ¿qué tiene de bueno o de malo vivir lejos del lugar donde creciste y más cuando es otro país? Mmmm no creo que exista un ser humano en el planeta que pudiera responder “acertadamente“ a esta pregunta.

Ahora bien, cuando me escriben para preguntarme por esta experiencia de viajar sola, de “dejar todo“ (aunque no creo que haya sido así) para empezar de cero y vivir en otro país; generalmente mis respuestas son ambivalentes porque como todo en la vida tiene su lado dulce y su lado amargo (o al menos sin sabor) y porque cada día es un RENACER en otro país que no es el tuyo. Hay almas viajeras que nacieron para eso, para experimentar en otros sitios, para vivir en otro país o en muchos; así como otras que no… y otras, como yo, que lo estamos investigando. Pero como siempre digo, lo importante es hacer lo que a uno lo haga feliz, si no sos feliz donde estás es porque es momento de moverte para que las cosas sucedan. Ya lo dije en uno de mis post, si no sos feliz, movete, cambiá de trabajo, de departamento, de gimnasio, viajá, probá cosas nuevas, hacé lo que consideres necesario para volver a sonreír (en tu ciudad, en tu país o en otro, eso no importa) . Y no te atrevas a decirme que no es tan fácil, que una cosa es decirlo y otra hacerlo…porque yo sé perfectamente que no es fácil. No es simple dejar la zona de confort para salir en búsqueda de “no sé qué“, de lo desconocido, pero la vida también es eso, es sentirse un poco incómodo a veces. En mi caso, viajé para encontrarme, en tu caso, vos sabrás lo que estás necesitando.

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Obviamente que te vas a encontrar solo en otro país, con otra cultura, quizá hasta con otro idioma, con otras costumbres, con otra gente que no es “la tuya“, lo cual definitivamente no es tan simple. Cuando los días pasan y dejas de sentirte “de vacaciones“ puede ser bueno y malo a la vez, es allí cuando te planteás si hiciste bien en irte, si estás en el lugar correcto, con las personas correctas o no….¿pero sabes qué? NADA ES CASUALIDAD, respirá profundo porque seguramente estás haciendo lo que te dicta el corazón y eso es lo que realmente importa, eso es lo que te lleva a estar en el lugar indicado. Al fin y al cabo, caminamos hacia lugares y personas que nos esperaban desde siempre, porque las coincidencias no existen, cuando nuestros caminos se cruzan con los de otras personas es porque obviamente la vida trata de que aprendamos algo, de que saquemos provecho (en el buen sentido) de ellos. Algunas personas solo se quedan con nosotros un rato y otras para toda la vida, pero sin duda es por alguna razón. ¿Me vas a decir que nunca te pasó de conocer a alguien y en una cuestión de segundos sentiste que todo fluía como si se conocieran de toda la vida? Y sucede lo mismo con los lugares, en algunos nos sentiremos más “como en casa“ que en otros, porque también hay personas que nacieron para “sentirse como en su casa“ en otros sitios que no necesariamente son donde crecieron. Otras, solo pasan por lugares por un rato para aprender lecciones, para enriquecer sus vidas y luego regresar al sitio donde aman la vida. Pero para saber si un lugar es TU LUGAR o no, debés conocerlo, respirarlo, pisarlo, sentirlo al igual que con las personas.

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Te podría decir que “lo dulce“, o lo positivo de viajar sola es el autoconocimiento, la reflexión, la introspección, el conocer culturas y costumbres diferentes, sentir sabores nuevos, cruzarte con gente de todo tipo quienes están en la misma que vos o no, pero que pueden tenderte una mano. Es experimentar nuevas y grandes oportunidades (en lo personal y laboral), es que la cabeza se te abra para conocer y aprender de una manera impresionante, es alegrarte al escuchar el acento argentino y querer compartir unos mates aunque nunca antes hayas visto a esa persona. Es aprender a adaptarte a que todo puede ser extremadamente distinto a tu país y no significa que esté bien o mal, sino que solo es distinto.

Ahora bien, como todo en la vida, nada es color de rosa siempre (y eso lo hace más interesante). Lo“amargo“ o el lado B de todo esto es que la introspección a veces puede convertirse en soledad; en que conocer culturas, costumbres y sabores nuevos puede hacer que por momentos extrañes aún más los tuyos; en que conocer gente nueva muchas veces no alcance para llenar el vacío de tus familiares y amigos. Y quizá, lo más difícil de asumir es que te convertirás en la hija, la hermana, la madrina, la amiga que nunca está “presente“ (físicamente) en los momentos importantes (y eso…¡uff! sin duda es lo que más cuesta). Un buen día la nostalgia arrasa con tu día normal para recordarte que “tu gente“ está lejos y es ahí cuando tus cojones te permiten seguir adelante. Esto también es una prueba que la vida te pone y aunque cueste, intento preguntarme o preguntarle al universo qué es lo que quiere mostrarme o enseñarme con las cosas que me suceden porque al final todo tiene un aprendizaje y aunque suene a cliché, es así.

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Viajar y vivir en otro país sin duda es de una gran brutalidad, te obliga a salir de la comodidad de tu hogar y de “tu gente“,a confiar en extraños (que con el tiempo, quizá se conviertan en amigos). Todo el tiempo estás en desequilibrio, experimentando, viviendo a prueba y error constantemente. Nada es tuyo, excepto lo más importante y esencial de la vida: el aire, el mar, la lluvia, el cielo, tu tiempo, las experiencias y el vasto mundo que tenés enfrente. Viajar y vivir en otro país es arriesgarse, tener valor, es jugársela sin estar seguro nunca (pero continuar firme). Es tener un pie aquí y otro, a muchos kilómetros. Es tener una intensa y constante lucha interna entre tus sentimientos y tus sueños.  No obstante, no me arrepiento ni un segundo del cambio que hice en mi vida, el tremendo aprendizaje que este viaje me está dando no tiene precio; cada sitio, cada persona, cada instante, cada sabor, cada experiencia son invaluables. En este camino de autoconocimiento y aprendizaje estoy segura de que la vida me tiene preparada grandes cosas.

Así que si tenés el corazón roto, si no sos feliz en el lugar en el que estás, si no te gusta tu trabajo, si sentís que algo anda mal o si simplemente querés aventurarte a algo distinto, sin lugar a dudas viajar y vivir en otro país te da mucho más de lo que pareciera que “te quitara“. Te sana, te ayuda a curar heridas, a sobreponerte de dolores, a conocerte a vos mismo y saber qué es lo que querés realmente para tu vida y lo que no. Te abre la cabeza, te enseña a luchar, a ser fuerte y a conseguir todo lo que te propongas con o sin ayuda de nadie. Y aunque a veces querés teletransportarte para abrazar a tu gente, también te tira tu alma viajera e inquieta que te trajo a estas nuevas tierras tratando de cumplir tus sueños. No dejes que te digan que estás “deambulando“ sin sentido y que pareciera que no sabés lo que querés, ya que en realidad tu brújula interna siempre va a llevarte a tierras con grandes tesoros (aunque a veces nos cueste visualizarlo desde el principio). ¡Así que MOVETE si es lo que necesitás! siempre lo voy a decir, ya que no tuve la posibilidad de decírselo a alguien que decidió irse de esta vida seguramente porque se sentía incompleto, sin embargo, aún puedo decírselo a alguna persona que en este momento me está leyendo y necesita escucharlo: El éxito está en construirte pieza por pieza hasta lograr un acabado perfectamente feliz con vos mismo y si viajar o vivir lejos contribuye a eso ¡hacelo! Total…si después descubrís que no era para vos, siempre podés volver.

(A donde vaya, estás conmigo primo.)

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