El amor y la humanidad después de la tragedia. Sismo 19 México

El martes 19 de septiembre pasado el medio día, México se sacudió desde sus profundidades y su movimiento nos reunió y unió a personas de todas las nacionalidades, edades, profesiones, religiones y estratos socio-económicos en un mismo lugar. Personas auto-convocadas con un mismo objetivo: “AYUDAR AL OTRO” nos encontrábamos en las calles con caras un poco desorientadas y torpes sin saber qué hacer, pero convencidas de que unidas podíamos hacer mucho.

Así comenzó todo, cientos de personas que en lugar de huir de los derrumbes, corrían hacia ellos para ayudar como sea. Largas  cadenas humanas para pasar cajas, agua, alimentos, etc. Brigadistas voluntarios para remover escombros. Restaurantes y familias cocinando 24hs para los voluntarios y las familias afectadas. Médicos, psicólogos, paramédicos brindando su apoyo a los que lo necesitaban. Payasos, cantantes, músicos para intentar dibujar una sonrisa en los rostros de los niños y adultos víctimas de la tragedia. Motos, bicicletas y coches a disposición para mover, traer y llevar lo que era necesario de un lugar a otro. Restaurantes, bares, casas, estacionamientos de particulares y lugares al aire libre convertidos en centros de acopio y en refugios. Todo el mundo donando lo que estaba a su alcance y ayudando como podíamos, estábamos ahí intentado aminorar el dolor de las víctimas. Ese día al salir a las calles, igual de desorientada que muchos, no imaginé ni por un instante que la respuesta y la ayuda de la gente iba a ser tan grande. Así como tampoco me imaginé que tantos iban a confiar en mí para ayudar en muchos sitios.

sismo 19 México

En División del Norte y Heriberto Frías pasé casi la primera semana y en Alvaro Obregón 286 mis últimas dos, en este último lugar las cosas se vivieron más intensamente porque los voluntarios prácticamente vivíamos ahí (literal) y esto afianzó muchísimo las relaciones. Cada uno fue un eslabón esencial para que todo funcionara, me consta que allí se podía pedir desde un plumón hasta las máquinas o herramientas más sofisticadas a las 3 de la tarde o a las 3 de la madrugada y todo llegaba, no importaba que fuera de día o de noche siempre había alguien del otro lado (o al lado tuyo) para hacerte sentir que no estabas solo, razón por la cual  solo se puede dar las GRACIAS e incluso creo que esta palabra queda demasiado pequeña para tremenda magnitud de lo que se hizo. Éramos miles de personas dejando nuestra vida de lado (trabajo, familia, amigos, todo) para ponernos a disposición de los que realmente necesitaban nuestra ayuda y estoy convencida de que ninguno de nosotros se arrepiente de eso, sino todo lo contrario, muchos hubiéramos querido hacer más de lo que nuestros cuerpos y nuestras capacidades hicieron. 

Sismo 19 México

Todos fuimos movilizados por el sentimiento más puro por el cual los seres humanos podemos estar orgullosos: el AMOR, fue lo que nos llevó a accionar en lugar de ignorar y de quedarnos inmóviles ante el dolor de muchos. Miles de manos se unieron haciendo lo humanamente posible (y más) para que ese dolor disminuyera de alguna manera. Como lo escuché de una persona que estuvo colaborando en AO “el sismo fue un regalo que nos llegó a todos en un envoltorio horrible”, sin lugar a dudas, fue algo trágico  y doloroso pero que unió a desconocidos con un fin común, que forjó y dio inicio a amistades incondicionales porque estábamos ahí para confiar los unos en los otros e incluso para apuntalarnos y abrazarnos cuando la presión y la tristeza nos ahogaba…y eso señores, no tiene precio.

Sismo 19 México

Hoy queda la segunda parte de esta historia, la reconstrucción y el apoyo después de tremendo sacudón que la vida le dio a muchas personas, y en esta parte hay que seguir demostrando que cada uno de nosotros es como el junco al que el viento lo dobla pero aún sigue de pie, y aunque esto suene a cliché hoy más que nunca puedo decir que no lo es. Tratemos de sacar algo bueno de esta tragedia, que el cambio que significó en la vida de muchos, sea para el bien de todos.

GRACIAS INFINITAS A TODOS POR HACER DE CORAZÓN LO QUE DEBÍAMOS

“No soy héroe, pero he luchado junto a héroes“