Tequisquiapan, una aventura en Globo

A 187km de Ciudad de México  y a 63km de Querétaro, se encuentra  el pueblo de Tequisquiapan con aproximadamente  17 mil habitantes. Este pequeño poblado además de tener la Ruta del Queso y el Vino, es uno de los lugares donde se puede realizar Vuelo en Globo.

El globo aerostático fue inventado en Francia en el año 1782 por los hermanos Montgolfier, esto se les ocurrió al ver que el humo de una hoguera ascendía, descubriendo que el aire caliente es más liviano y por lo tanto puede subir. Un año después llevaron a cabo el primer vuelo en globo donde los pasajeros fueron: una oveja, un gallo y un pato.

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¿Cuánto cuesta el paseo en globo?

$2300mxn por persona, en canastillas de entre 8 a 10 personas. Este precio incluye traslado desde tu alojamiento, café al llegar a la oficina, traslado en el despegue y aterrizaje, brindis  y desayuno al bajar, traslado a tu alojamiento nuevamente. Tener en cuenta que los días miércoles hay 2×1.

¿Con qué compañía hacerlo? 

Hay varias, seguramente si te estás quedando en un hotel o hostel en Tequis, vas a ver folletos con números de compañías de turismo con las cuales puedes realizar el paseo. En mi caso lo hice con “Vuela en Globo” (aclaro que no me están pagando para decir su nombre, lo digo porque varios me han preguntado) y lo contraté por teléfono dos días antes. También si prefieres puedes reservar desde su página web.

#matecitosporelmundo

¿Horario del vuelo?

Deberás madrugar, ya que pasarán por ti a tu hotel o deberás estar en la oficina a las 5:45am o 6am, allí completarás unos papeles con tus datos (donde básicamente firmas que eres responsable y consciente de lo que harás) y luego te transportarán hasta el punto de despegue. ¿Por qué tan temprano? porque esta hora es ideal para volar, ya que el viento aún es leve. Es importante que sepas que no verás el amanecer ya desde las alturas, puesto que ellos están obligados a despegar con luz de día, igualmente para cuando despegues aún el sol no habrá salido por completo y las vistas serán igual de impresionantes.

¿Cuánto dura el paseo?

Aproximadamente entre 45 a 60 minutos, aunque si antes de este tiempo por cuestiones climatológicas el piloto considera que deben descender, lo harán igualmente.

¿Cuántas personas pueden volar?

Hay globos de diferentes tamaños, con canastillas donde caben un mínimo de 2 a un máximo de 10 personas. El cupo mínimo para volar son 2, estos vuelos generalmente son en los que suelen hacer las propuestas de matrimonio (Chisme: según  los pilotos, hay propuestas cada 8 o 10 días aproximadamente ¡sí señores, la gente se sigue casando y me encanta!). Se  debe tener en cuenta que estos vuelos también son los más caros.

¿Quién dirige el globo?

En el vuelo va un piloto que se encarga de manipular la presión del calor para despegar y aterrizar, así como mantener la altura. Sin embargo, como ya sabes el globo va a merced del viento, no hay una ruta preestablecida, cada globo hará recorridos diferentes de acuerdo al peso y al viento ese día. Por esta razón no está definido el sitio de aterrizaje, pero una camioneta se encarga de monitorear cada globo y seguirlo para el apoyo de su bajada.

Los pilotos están certificados por el CIAAC (Centro Internacional  de Adiestramiento de Aviación Civil), en Tequisquiapan hay una escuela para pilotos de globos aerostáticos, además de una fábrica de globos.

¿A qué altura estarás volando?

Los globos aerostáticos no pueden superar los 800m de altura (Chisme: mi piloto me contó que lo máximo que ha subido un globo es a 1200m), y el ascenso también dependerá del viento que te toque ese día, si tuviste mala suerte quizá solo suba a unos 300m.

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¿Es seguro?

Este no es precisamente una actividad de aventura o adrenalina si lo comparamos con tirarse de un paracaídas por ejemplo, no obstante, si tienes vértigo o las alturas no son lo tuyo, no te lo recomiendo. En mi opinión, es un paseo, yo no sentí miedo cuando el globo subía, solo ansiedad por lo que iba a ver o porque era algo que quería hacer hacía mucho tiempo.

En caso de que el viento no sea favorable, deberás seguir las indicaciones del piloto (te explicarán todo antes de comenzar el vuelo).

¿Por qué el ritual del brindis al bajar?

En un principio los campesinos atacaban los globos porque pensaban que se trataba de un monstruo o un dragón. Por tal motivo, los tripulantes llevaban una botella como “ofrenda de paz” para los aterrados granjeros dueños de las tierras donde debían aterrizar. De esta manera, nació la tradición de beber champagne luego de cada vuelo, y desde entonces al finalizar el viaje se brinda, como símbolo de agradecimiento por haber tenido un viaje satisfactorio.

¿Otras ciudades donde se puede volar cerca de CDMX?

Además de Tequisquiapan, Estado de Querétaro, tienes la opción de: Teotihuacán, Estado de México; San Miguel de Allende, Estado de Guanajuato o Apulco, Estado de Hidalgo.

Sin duda volar en globo es un sueño que uno tiene desde niño, o al menos en mi caso era así y como siempre digo: “Si puedes soñarlo, puedes hacerlo”. Fue así como la vida me presentó la oportunidad ahora y no vacilé en tomarla. Aunque reconozco que no es una actividad barata, sin embargo, las vistas serán increíbles y es algo de lo que no te arrepentirás jamás (además que la vida es una sola y cuando se termina, lo único que te llevarás serán recuerdos de historias vividas).

“El día que aprendas a volar, nunca más vas a querer bajarte”

Aquí te dejo unos consejos para que los tengas en cuenta antes de tu paseo y te invito a que visites mis redes sociales (que puedes ver en la infografía de abajo), allí tengo un videito que resume mi Vuelo en Globo.

¡Hasta el próximo post!

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Dejar todo a los 30 para comenzar a viajar ¿estoy loca?

Acá estoy por comenzar una loca aventura. ¿Por qué loca? porque todo el mundo cuando supo que dejaba todo par irme de viaje alarmado comenzó a decirme: “¿Pero estás loca? ¡Vas a tirar todo a la m…! ¿y tu trabajo…y tu novio…y tu perro…y el departamento…y el auto… y tu familia?“. Este tsunami de preguntas se sumaba a la siguiente afirmación: “¡Seguramente te vas de viaje porque te peleaste!“ Y luego más preguntas: “¿y qué vas a hacer allá sola? ¿adónde vas a ir? ¿y cuándo vuelvas y tengas que comenzar de nuevo?“ Como si comenzar de cero a los 30 años fuera lo peor que te puede pasar en la vida (yo trato de ver el vaso medio lleno en este momento, no creo en las casualidades, esto debía suceder tal y cual está pasando ahora mismo). Pareciera que si una elige partir por un tiempo es porque está loca o porque no piensa en su familia, en su trabajo, en su pareja (y largos etcéteras). Entiendo la preocupación y todas las preguntas (de verdad que lo entendí) porque quizá nadie en su sano juicio dejaría todo para irse a otro país y ver qué pasa (pero bueno, probablemente no estoy en mi sano juicio ¿y?).

Así fue como decidí hacerlo igual, desafiando todos los pronósticos negativos simplemente porque tenía ganas y punto. Considero que uno tiene que hacer lo desea y lo que lo haga feliz sin tanto cuento y sin tantos “peros“, a veces no hay que pensar tanto ni analizar todas las probabilidades y estadísticas antes de dar un paso (muchas de las mejores cosas suceden sin que “estemos preparados“, o al menos eso pensamos).

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Afortunadamente, tengo una familia de fierro que apoya y respeta todas mis decisiones sin juzgarme (o por lo menos lo intentan, lo cual lo valoro inmensamente, sin su apoyo seguramente esto sería doblemente difícil) al igual que muchos amigos que trataron de entenderme y acompañarme en este gran proceso de cambio. Sé que es difícil tomar estas decisiones que no se encuadran con los mandatos sociales que la gente espera de una mujer de 30 años. Como si una a los 30 debiera casarse, tener un hijo, un perro, su casa y el auto para ser feliz (a veces eso alcanza para serlo y no juzgo quienes son felices así), sin embargo, otras veces la felicidad no llega de la mano de estas cosas, muchas veces no se da lo que uno imaginó o el plan simplemente cambió porque nosotros también fuimos mutando en el camino (afortunadamente). Y si es así, no deberíamos juzgarlo. Resistirse al cambio para no salirse del ‘molde‘, definitivamente no va conmigo. Resignación, costumbre y comodidad; tampoco.

Por supuesto que no fue fácil si eso te estás preguntando. No fue fácil darme cuenta de que ya no era feliz en el lugar en el que estaba, asumirlo y salir de la zona de confort, dolió (y mucho). Esa zona donde fui acomodando todo para que fuera lo más ‘perfectita’ posible, donde en realidad (no voy a mentir) durante mucho tiempo fui muy feliz. Pero un día esa zona se derrumbó, la realidad golpeó a mi puerta buscando que reaccionara y me diera cuenta de que mi lugar ya no era allí, que el momento de partir para comenzar a transitar horizontes nuevos había llegado. Entonces, cuando salís de ese lugar tan cómodamente preparado por vos mismo, te das cuenta de que ya no podés volver a entrar allí porque tu talla simplemente cambió. ¡Ojo! Salir de la zona de confort significa dejar ese lugar en el que sentimos que no podemos crecer, que estamos estancados e infelices. Cada uno tendrá una “zona de confort“ diferente a la mía, seguramente, no significa que para salir de ella haya que dejar todo e irse a otro país. En mi caso era lo que yo necesitaba, en el tuyo imagino que vos sabrás qué debés hacer.

Recuerdo decirle a mi mamá a los 8 años que iba a vivir en EEUU (ni idea por qué se me pasó eso por la cabeza), luego a las 18 años pensar que iba a viajar por el mundo cuando terminara la universidad, cuando terminé la universidad a los 25 decidí viajar solamente por tres meses porque ya tenía trabajo y el amor y la familia (me estaba volviendo más racional y terrenal), cuando me vi nuevamente ya tenía 30 (mis viajes habían sido para vacacionar como el resto del mundo) y una crisis tremenda golpeaba a mi puerta, la última gota caía en el vaso para rebalsar por completo ante mis ojos ¡Y dije basta! Necesitaba un cambio, ya no quería lo mismo para mi vida, tenía que volver al viejo amor de viajar, mi alma inquieta y mi corazón me lo estaban pidiendo a gritos y entonces me pregunté ¿si no es ahora, cuándo?.

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Una vez leí en un blog que llegó justo a mí en medio de esta gran crisis, en el que decía que a veces es mucho más fácil aceptar, obedecer y encima agradecer por la cárcel que te enseñaron a construirte y para la que ayudaste a sumar cada ladrillo. Y sí, sin dudas a veces hacemos eso, nos construimos esa pequeña celda buscando estabilidad y comodidad, lo cual a muchos hace felices (y si es así ¡perfecto! no lo juzgo), pero a mí ya no me hacía feliz. Lloré, tuve insomnio, seguí llorando, grité, lo consulté con la almohada, y sin más excusas finalmente, solté y dije adiós.

Así que estoy acá dando uno de los pasos más grandes. ¿Si tengo miedo? Obvio que sí, estoy ansiosa y nerviosa por lo incierto de todo esto. Pero eso lo hace mucho más atractivo, porque ya nada es tan estable y seguro en mi vida. Estoy lista para vivir en primera persona las historias que tantas veces escuché de todos mis alumnos viajeros que pasaron por mi aula. Estoy feliz de dar este gran salto porque lo que va a venir no tengo dudas de que será ¡buenísimo!

Familia y amigos, tranquilos, porque ya estoy sana y salva en Playa del Carmen, México donde voy a clavar bandera al menos por un tiempo. ¡Esta aventura, recién empieza!IMG-20161111-WA0020